M'agrada que m'hagis agafat la mà per portar-me a fer una passejada magnífica per una ciutat daurada. Podria ser qualsevol vila mitjana de Catalunya. Intueixo quina és. Diguem que és la teva. No hi ha res en el món que m'agradi més que caminar amb algú que vol compartir amb mi el seu paisatge. Amb el teu regal, hem anat junts a veure virtualment, d'una manera estranya, edificis que desconeixia. Medievals, potser. El clip és preciós. Transcorre de nit, quan m'agrada fer rutes. Em dius Travis i em relates un poema de Benedetti. No puc demanar res més. Somric. És un obsequi fantàstic, que mai tindré en la vida real.
Per complir amb el blocaire invisible, n'hi ha prou amb mirar els seus darrers textos. Però tu m'has llegit a fons, i quan una persona et dedica el seu temps et fa respectar-la molt.
Jo no sóc tan detallista com tu. No t'he començat a llegir fins avui. Em costa entrar amb la gent nova, però després sóc un pesat. Així que m'hauràs d'aguantar les collonades a casa teva a partir d'ara. Seré un curcó. I diràs que vas tenir mala sort amb el teu blocaire invisible.
Un petonet Laie. I moltes gràcies. Normalment no m'endevinen els regals. Tu ho has fet. M'agrades, no només per això. També pels teus textos.
PD: Els Anthony and The Johnsons em són molt propers. Els has triat bé.
Rohmer siempre filmaba escenas cotidianas. Gente que entraba y salía del encuadre, despreocupada. Apenas hablaban de otras cosas más allá de la preparación de una mañana en la playa. O un encuentro en un parque.
Ésta podría ser una secuencia de una película de Éric Rohmer.
A media tarde, ella (la llamaremos Pocoyó) vino con su bufanda roja a ese cruce de caminos. Se acababa de despertar de la siesta, con su mantita levantada en el sofá hasta la barbilla. Bostezaba. Yo también había dormido un rato después de comer, en la litera de mis sobrinos, sin que me pidieran cuentos por una vez. Elevamos nuestras manos enfundadas en guantes para saludarnos (hacía frío), esperando a que el semáforo se pusiera en verde en ese cruce de caminos. Pocoyó es una mujer atractiva que escondió su inteligencia en su mochila, para no despreciarme. No pudo amagar su físico, pero me hizo sentir a gusto en esos primeros minutos.
A media tarde, él (lo llamaremos el jardinero fiel) acudió con su bufanda gris a ese otro cruce de caminos cerca de Sants Estació, en la otra punta de la ciudad. Pocoyó y yo nos dirigímos allí en el metro veloz, mientras él hacía fotografías por el parque, aguardando nuestra presencia. Nos esperó tranquilamente en la boca del tobogán-dragón, con su sombrerito de gángster inocente. Lo descubrimos enseguida. Levantamos nuestras manos enfundadas en guantes (hacía frío) esperando a que el semáforo se pusiera en verde. Y el jardinero fiel nos devolvió el saludo, desde la otra orilla. Es un hombre simpático, de cabello gris y salvaje, y barbita de intelectual. También es inteligente, pero escondió esa cualidad en su mochila, para no despreciarme.
Los tres caminamos descubriendo cipreses elevados, y faros que limitaban el recinto. Nos hacíamos preguntas tímidas. Él se fijaba en los árboles antes de disparar su cámara. Ella centraba su atención en ese chico chino que apuntaba a la canasta de baloncesto para disparar un triple, agachada para pillar sus botas con su gran angular. Son fotógrafos que hablan a través de su objetivo.
Después entramos en ese local de la plaza d'Osca, que recordaba de viejos tiempos con la mujer elegante. Hablaban entre ellos, atractivos tras esa mesa del bar en la que nos sirvieron una cerveza. Los miraba. Me gustaba mirarlos, hasta que el reloj sonó para que la carroza no se convirtiera en calabaza. Los tres regresamos a casa en el metro veloz. En un descuido, Pocoyó deslizó un calendario de mano de 2010 en el bolsillo de mi chaqueta. Le había dicho que este año no tenía ninguno.
Ésta podría ser una secuencia de una película de Éric Rohmer.
PD: Hoy Emily me ha enviado un email contándome que el cineasta había muerto. Y ahora he leído un post en chez Violette hablando de él. Vale mucho la pena. No podría expresar mejor que ella lo que me hizo sentir ese viejo gabacho. Era mi director de cine vivo preferido.
PD2: Rohmer no ponía música en sus películas. Espero que no le moleste esta BSO de Nouvelle Vague.
Estic davant el photocall. Espero que s'apaguin els flaixos per obrir nerviós el sobre. And the winner is... El Veí de Dalt. Has tingut sort, carallot. Imagina't que et toca una d'aquestes noietes de Blogville que només pensen en quina lligacama es posaran per començar el dia. Si la negra o la vermella. Millor jo, que m'afaito amb la Gillette cada matí. No et queixis.
Pensava obsequiar-te amb un creuer pel Mediterrani amb la Martina Klein. Però ja estàs acostumat a aquestes situacions. I com que tens un castellà que tira patrás i a mi m'agraden els regals práctics, doncs t'he fet el donatiu d'un curs d'espanyol per a catalanoparlants. Amb prou feines dura un parell de mesos. És a Colmenar Viejo. T'hi he apuntat. Quan hi arribis, no deixis de pagar els mil dos-cents euros de la matrícula.
També t'he buscat allotjament. Viuràs a casa dels Alvarado-González. Quatre-cents euros al mes. Econòmic. El pis no és molt gran. Així que hauràs de compartir dormitori. Ells tenen una filla que amb prou feines ha fet els vint anys, i mai ha sortit de Colmenar Viejo. És rosseta, molt mona. El seu dormitori continua sent el que li van muntar per la Primera Comunió. Les parets encara són de color rosa, i té els dos llits plens de peluixos. Li agrada fer-se cues i portar mitjons infantils de la Hello Kitty.
Però tu dormiràs a l'habitació del fons. Amb l'àvia. El seu llit és de matrimoni. Hi cabreu tots dos perfectament. A ella li encanta el cocido a l'hora de sopar. I ja se sap que els cigrons i les mongetes... Però això es soluciona amb unes fulles de menta a les fosses nasals.
Finalment, espero que per assistir a les classes de castellà no et folris la carpeta amb imatges del Puyol o del Messi. Et farien fugir per cames del curs. Posa't fotografies del Cristiano Ronaldo i el Sergio Ramos.
T'esperem d'aquí a dos mesos. Disculparem que no puguis tornar a publicar el teu blog. A l'habitació que compartiràs amb la iaia de Colmenar Viejo només hi ha una Olivetti. Resa un parenostre amb la senyora, cada nit, abans de tancar el llum. Després, si notes una mà al maluc, pensa que només seran dos mesets.
PD: Si creus que t'has de desfogar amb algú, em vas tocar com a BI en un sorteig organitzat per l'Anna Tarambana.
-Als seus links diu que una rateta li escombra l'escaleta.
-Té una llista de blocaires que han deixat de publicar. Això l'honora. M'agrada la gent que se'n recorda dels que van passar per aquí i van plegar. És un homenatge. Ara la Violette Moulin dirà: la pista, resumint, és que té una llista de blocaires que han deixat de publicar. La resta són percepcions teves, no pistes! :P. Coi de mademoiselle.
-La Silver Blue Sea li va concedir un premi. No diré quan.
PD: Miraré de programar el meu regal pel sis de gener. Si no me'n surto, el posaré quan torni de la terra de la boira.
Repasé con la mirada mi mesa antes de salir a dar el primer paseo del año. Vi una carta de los juzgados diciendo que me retiraron la denuncia en enero. Estaba el documento sellado en la Agència Tributària de Catalunya dando carpetazo a catorce años de una idea. Había un perro de trapo precioso, plantado en el borde de madera con un muñequito de Mark Twain entre las piernas. Existía una torre blanca emitiendo vapores que me hacían levitar pensando en la mujer del calendario: la chica Playboy (MK). Se apilaban los libros leídos estos meses (pendientes de entrar en la caja de textos consumidos). Un sinfín de páginas escritas por un sueco que ya ha muerto: Stieg Larsson. Obras de Auster, de Atxaga, de Sabato, de Balzac, de Salinger... Estaban los apuntes que tomé para ese programa en la Sexta: El aprendiz, del que Ilse era la jefa suprema. Creo que la ayudé. Sobre mi mesa reposaba un número de lotería para el próximo sorteo del niño acabado en siete. Y una entrada para un concierto del pasado diecisiete de diciembre que había caducado, pero seguía vivo en mi memoria.
Acudí a la actuación de ese músico algo olvidado. Él quería renacer bajo los focos de la sala Apolo de Barcelona. Era Josep Puntí (antes Adrià Puntí). El intérprete llevaba un jersey fino, abierto de cuello, que le colgaba hasta dejar su hombro derecho a la vista. Creo que se trataba de una metáfora. Una vez fue popular, y ahora se presentaba desnudo mientras sacudía el teclado como si fuera la reencarnación de Jerry Lee Lewis, y las guitarras sonaban guerreras sobre la tarima. Pedía una segunda oportunidad (también un cigarrillo al público, que fumó con los ojos entrecerrados, como si fuera el último de su vida). Es un excelente instrumentista. Camufla su timidez con un ataque de exhibicionismo que le pierde. Son casi dos metros de gato enorme abandonado. En la sala Apolo, a mi espalda, escuché a gente con acento del norte. Decían en plan sarcástico: "Le he visto domir en las calles de Girona". Le importan poco esas sentencias crueles al compositor. Agradeció que esa noche se acordaran de él.
Tras el concierto, me acerqué a la persiana de un taller mecánico de Gràcia. Hacía frío en la calle. Llamé con el puño congelado, y le pedí permiso a ella para quedarme allí. Me dejó dormir en el altillo. Esa mujer acostumbra a tener al cantante en su casa dibujándole retratos, escribiéndole poemas, tímido tras su mirada de tremendo miope. Abrazándola para decirle que la quiere. Yo no puedo darle todo eso, pero me ofreció esa cama para gatos enormes solitarios. Me contagié de la soledad de Puntí en el lecho donde él había escrito estrofas para futuras canciones.
En Nochevieja es jodido no tener a nadie a mano. Estaba solo. En el piso de enfrente, la tia buena que se ha mudado recientemente allí (una rubia espectacular que hace gimnasia frente a un vídeo en la tele -no la espío, es que me pilla siempre tendiendo la ropa) y su pareja (el pobre se parece a mí) tenían invitados. Tomaron las uvas en la mesa larga, con las mejillas sonrosadas por el vino, mientras yo les miraba de reojo, comiendo mis aceitunas en soledad y escuchando las campanadas en TV3. De alguna manera me hicieron compañía, a través de los balcones.
Repasé con la mirada mi mesa antes de salir a dar el primer paseo del año, viendo las cartas, los libros y los muñecos de trapo. Me dirigí al Turo Parc. Deambulé por las calles en los primeros minutos del uno de enero (no podría concretar en cuál, ya que tengo la pila del reloj gastada), sin ser feliz del todo, ni tampoco exageradamente infeliz. Caminé alrededor del recinto, acariciando cada hoja de planta que asomaba a la acera exigiendo un buen año para cada uno de los seres vivos que se han ocupado de mí últimamente. Una hoja, un alma. Un alma, una hoja. Es una tradición casi tan tonta como todo lo que hago. Pero, ¿y si les doy suerte? Este 2010 se ha sumado Josep Puntí a las peticiones, ese gato grande que compone en el altillo del taller mecánico.
El viento era agresivo. Había ramas de árboles amputadas en el suelo. Y las bolsas del Caprabo volaban como globos baratos. Una bicicleta se apoyaba inocentemente en la verja del parque. La habían robado, sin duda, del bicing. No debería haberlo hecho, pero me monté en ella. Corrí por las calles de ese barrio noble: Sant Gervasi. En mis walkmans escuchaba una canción de Josep Puntí. Sonaba bajo mi gorra negra.
Llevo demasiado tiempo en esta ciudad. Mientras busco el momento de regresar a la granja en que mis padres criaban caballos, suelo visitar el Turó Parc, el único rincón en esta jungla de asfalto que se parece remotamente a aquello.
Revista Cavall Fort. Juny 2017. Un vell mariner a qui ja no volen els patrons, nits d'històries inventades al cafè Saboga, dos nens que juguen a futbol en una riba, un dofí ancorat en un riu... Un conte mariner.
Hàmsters
Revista Cavall Fort. Agost 2014. Què passa quan els néts deixen un hàmster a casa dels avis i aquest s'escapa de la gàbia? Una història basada en fets reals i amb un final inesperat i feliç. Els dibuixos són d'Aina Cordoncillo.
Sant Jordi 2014
Editorial Salvatella, 2014. Un matí del desembre passat em vaig aixecar amb un petit conte al cap. El vaig escriure abans de dinar i li vaig demanar a la dona dels mars del sud si el volia dibuixar. Ella es va passar dos mesos fent il·lustracions precioses. Aquell projecte, que vam anar parint a casa, ara es pot trobar a les llibreries i ens fa molta il·lusió.
Un regal de Nadal
Com que he vist parir aquest llibre, no puc ser objectiu. Però us el recomano sense por a equivocar-me. És una delicadesa pensada per a nens de pocs anys, encara que als adults també ens agradarà observar cada detall de les il.lustracions tan precioses. Potser un dia anirà buscada aquesta primera edició.
El mocador màgic.
Editorial Salvatella, 2012. Un conte de Nadal fet amb l'Emily, l'Agnès, la Xènia, la Sumpta i la Gemma, i que ens ha publicat el Joan. Es pot demanar (en català o castellà) en qualsevol llibreria o a la botiga de l'editorial (Sant Agustí, 8. 08012 Barcelona). També online. Gràcies.
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Que tot sigui com no ha estat mai. Joachim Meyerhoff. Edicions 62. 2015.