domingo, 18 de noviembre de 2007
by el paseante
Esta noche, los Hayden me han contratado de
supernanny.
Les he acompañado a la puerta oliendo su mezcla de perfumes e intentando no pisar la cola del vestido de noche de ella. He cerrado con llave y, al regresar al comedor, los enanos me miraban -uno sentado en el sofá y el otro estirado en el suelo- como si fuera su juguete nuevo.
El faraón Nil apenas pronuncia sílabas sin sentido: "caaa", "naaa", "gaaa". Con esas limitaciones, se hace difícil conocer sus sentimientos o sus necesidades a través de la comunicación oral. He intentado enseñarle una primera palabra evangelizadora (no quiero que acabe como Ilse). Sentado a su lado, le he pedido que me mirara para decirle alto y claro:
-Baaarça.
Me ha mirado (con esos ojos enormes y oscuros como el chocolate) y ha respondido alto y claro:
-Caaaca.
El pequeño Hayden se ha puesto a carcajear -a los niños les encanta la escatología- y Nil se ha contagiado. Cuando se han calmado, he reemprendido mi misión catequizadora, esta vez vocalizando de manera exagerada.
-Baaaaaar (pausa) çaaaaa.
-Caaaaa (pausa) caaaaa.
No es un superdotado en el aprendizaje verbal, pero le encanta cantar. Su abuela le enseña temas antiguos para niños en la granja de los caballos, el faraón las aprende al instante y las tararea de principio a fin la mar de feliz. Alguna noche, los Hayden se han despertado entrada la madrugada con las notas de
En Joan petit quan balla flotando sobre la cuna de su bebé en forma de corcheas y negritas estridentes.
Después de acostar a su hermano menor, el pequeño Hayden me ha dibujado un dinosaurio que parecía un burro, y un burro que parecía un dinosaurio. Pero he visto pinturas parecidas con un cartelito en la base indicando el precio. Mientras pintaba tumbado en el parquet, me ha preguntado sin mirarme:
-Tio, ets escriptor?
-Escriptor? No. Qui t'ho ha dit això?
-El pare.
-Potser volia dir que de vegades escric contes.
-Contes per a nens?
-Per a nens i per a grans. Vols que n'escrigui un per a tu?
-Ohhh! De veritat tio?
-Sí home. Voldràs sortir al conte?
-Sí.
-I qui més vols que hi surti? Els pares?
-Un dinosaure. No, molts dinosaures.
-I han de ser bons o dolents els dinosaures?
-La meitat bons i la meitat dolents.Quería que se lo escribiera en ese mismo momento. Pero le he convencido para entregárselo la próxima vez que coincidamos en la tierra de la niebla. A cambio me ha pedido que le contara un cuento; luego han sido dos, tres... Con
El peixet d'or (el sexto) le ha vencido el sueño.
He dejado las puertas abiertas y una lamparita prendida en cada dormitorio, para que no tuvieran miedo de los monstruos que habitan en su imaginación cuando oscurece, y para escuchar si surgía algún problema del tipo "recital de canciones populares" a cargo del pequeño Nil.
Con la vivienda en silencio, en penumbras, sentado en el sofá del comedor me ha entrado un cierto vértigo por estar en un piso que no es mío, con dos niños que no son míos pero que esta noche dependían (dependen todavía) de mí. Para elevar el ánimo, me he dirigido de puntillas -pisando un cocodrilo con un silbato sonoro en la barriga, y tropezando con el superdinosaurio articulado- al armario donde el sargento guarda los licores. Estaba cerrado con una llave que, seguramente, ahora él acariciaba entre bocado y bocado de esa cena romántica. Sonriendo mientras imaginaba mi desesperación.
Así que he puesto música de George Brassens, y he comenzado a escribir este
post. Los niños han ido cambiando de posición a lo largo de las horas: panza arriba, abajo, fetal... Parecían tener sueños plácidos, mientras sonaba muy suave "
La chasse aux papillons".
"Un bon petit diable à la fleur de l'âge
La jambe légère et l'œil polisson
Et la bouche pleine de joyeux ramages
Allait à la chasse aux papillons
Comme il atteignait l'orée du village
Filant sa quenouille, il vit Cendrillon
Il lui dit : "Bonjour, que Dieu te ménage
J't'emmène à la chasse aux papillons"
Cendrillon ravie de quitter sa cage
Met sa robe neuve et ses botillons
Et bras d'ssus bras d'ssous vers les frais bocages
Ils vont à la chasse aux papillons..."A las tres de la madrugada, los Hayden todavía no han regresado. Miro por la baranda de la terraza a la calle, rezando para que no hayan huido dejándome al cuidado eterno de los pequeños. Y, lo que es peor, sin la llave del cofre del tesoro.